Fundador

El Doctor David Carrizales Ulloa, fundador de la “Clínica de la Piel” nació en el distrito limeño de Barranco. Aquí tuvo una hermosa infancia al lado de sus padres quienes le brindaron desde pequeño una esmerada educación. Realizó sus estudios escolares en el emblemático Colegio Guadalupe, cuna histórica de grandes personalidades de la vida científica, política y cultural del país. En el Colegio Guadalupe recibió una educación de élite y desde muy niño se inclinó por la ciencias.

A los 16 años ingresó a la Universidad Mayor de San Marcos a la Escuela de Pre-médicas y luego a la histórica Facultad de Medicina de San Fernando. Tan joven como a los 18 años ya estaba en el Hospital Dos de Mayo, haciendo prácticas y aprendiendo junto a grandes académicos y científicos que formaban parte de esta importante sede del saber médico. En este nosocomio capitalino, específicamente en la Sala “Santa Ana” fue donde el Doctor Carrizales realizó sus primeras prácticas profesionales.

El interés del Doctor Carrizales por la felicidad del prójimo, expresada en la salud física y mental fueron desde siempre su principal motivación en sus estudios de la medicina, incluso muchas veces sacrificando momentos de solaz y diversión juvenil.



En 1958 se graduó de la Faculta de Medicina y casi de inmediato inició su carrera en la docencia. En razón a su perseverancia, persistencia y experiencia en el cuidado de sus enfermos en el Hospital Nacional Dos de Mayofue requerido por sus profesores a sumarse a la Cátedra de Enfermedad Infecciosas y Tropicales y luego en la Cátedra de Dermatología.

Su interés por las enfermedades de piel y tropicales lo hicieron viajar por todos los rincones del país. Es así que en uno de sus viajes académicos a la selva llegó a una comunidad en la que habían niños mutilados por la lepra.

En ese entonces no existía en el país una escuela académica para la enseñanza de la dermatología, por lo que el Doctor

Carrizales dirige sus esfuerzos a viajar a los mejores centros del mundo donde se desarrolla la especialidad de su interés.

Es así que viaja a París, un enclave de los mejores dermatólogos, a hacer su residencia en 1963.

Poco después es aceptado en el Hospital San Louis de París, sede de la cátedra de dermatología de la Universidad de París, (la catedral de la dermatología mundial) mientras que paralelamente también es aceptado a realizar trabajos de investigación en el Instituto Louis Pasteur de París.

Extiende su viaje europeo a Lille donde realiza estudios sobre inmunología, micología y la parasitología médica incluyendo vectores de enfermedades transmisibles. Entre sus maestros figuran verdaderas autoridades de la dermatología como el Profesor Degos y el profesor Civatte en la subespecialidad de anátomo-patología de la piel.

Siempre en búsqueda de más conocimientos continua con sus estudios en Bélgica en el Instituto Príncipe Leopoldo de la Universidad de Amberes en Bruselas. Aquí realiza mayores estudios en las subespecialidades de dermatología infecciosa. En Bruselas participa también en labores de investigación y docencia.

En 1970, al fin de su estadía en Europa visita el Centro de Enfermedades Infecciosas de Atlanta en Estados Unidos. Esta pasantía le permite comparar los métodos de diagnóstico desarrollados en Francia y Bélgica versus los observados en EEUU, enriqueciendo de esta manera su acervo académico.

Al cabo de varios años retorna al país donde se reintegra en las cátedras de enfermedades infecciosas y tropicales y de dermatología en la Universidad de San Marcos. En ambas cátedras llega a ser profesor principal y jefe del curso. Su amplio conocimiento de la dermatología peruana le hacen ver la necesidad de academizar la enseñanza en el país por lo que se convierte en el principal generador de residentado médico en dermatología. Es miembro fundador del instituto de medicina tropical, sección de micología.

Del mismo modo su interés por la patología nacional, lo lleva a recorrer todo el país. Desde el momento en que se integra a la enseñanza de la dermatología se interesa por conocer in situ la problemática de este tipo de enfermedades en el Perú. El doctor Carrizales ha viajado por la tres regiones naturales del país, cruzando ríos, escalando montañas y durmiendo en comunidades. Todas estas experiencias han acrecentando su conocimiento de las patologías de piel, pero principalmente lo pusieron en contacto con la compleja realidad social del Perú y Latino América.

En su afán de ampliar aun más sus conocimientos realiza viajes a diferentes países, muchas veces invitado por los gobiernos correspondientes, de este modo viaja al Africa, Asia, EEUU y todo Sudamérica. En estos viajes tiene la oportunidad de intercambiar conocimientos con los dermatólogos de dichas regiones.

Se integra al cuerpo médico de Hospital Militar Central donde, con el cargo de consultor, forma la primera promoción de dermatólogos académicamente formados del Perú.

En mérito a su destacada labor como médico, docente e investigador de la dermatología ha sido nombrado miembro de la Sociedad Francesa de Dermatología, Sociedad Internacional de Micología, de la Sociedad Internacional de Investigación en Dermatología, de la Sociedad de Dermatología y de la Academia Americana de Dermatología de la cual es miembro vitalicio.

El Doctor Carrizales también ha sido elegido Presidente de la Sociedad Bolivariana de Dermatología y de la Sociedad Peruana de Dermatología en varias oportunidades. Es además miembro de honor de la Sociedad Bolivariana de Dermatología y de la Sociedad Ecuatoriana de Dermatología.

Actualmente ya dedicado casi íntegramente a la práctica, el Doctor Carrizales continua incansable en su afán por conocimiento y viaja constantemente a Francia y EEUU para participar en reuniones científicas de primer nivel.

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